¿Antojo de un brunch o mejor un helado con este calor? ¿Y si fueran ambos? Este verano, en
El Taller ya no hay que elegir.
La heladería artesanal fundada en 2015 por Diego y Nicolás Lisoni amplía su propuesta y convierte esa pregunta en una experiencia concreta: sentarse a la mesa, pedir café, probar algo salado y terminar —o empezar— con helado artesanal.
Con once años explorando sabores, recuerdos e ingredientes del territorio,
El Taller invita a disfrutar sin apuro con una oferta de brunch que tiene al helado como protagonista y que se suma a su ya reconocida propuesta estacional. Dos alternativas, pensadas para acompañar el calor y las ganas de quedarse un rato más.
El Brunch
El Taller propone un recorrido completo:
jugo de naranja recién exprimido, café o affogato de avellana; preparaciones saladas hechas al momento —como sándwich de pollo con palta o paila de huevos— y una torre de waffles acompañada de dos sabores de helado artesanal. En tanto, el Brunch Açai El Taller ofrece una opción fresca y liviana, con jugo natural, café o té, tostada de masa madre con palta y un açai bowl preparado con helado de açai low carb propio, fruta fresca, granola casera y coco tostado.
.JPG)
La experiencia se completa con la
Carta de Verano 2026, una invitación a recorrer la temporada a través de auténticos
sabores de Chile que hablan de calor, fruta y memoria. Sandía Calada, Durazno Cedrón, Yogurt Papaya (¡homenaje a Batifrut!), Limón de Pica, Mandarinas de Limarí, Harina Tostada y Melvin —melón con vino— marcan el pulso de una carta pensada para probar, combinar y repetir.
A este panorama se suma también la línea de chocolates artesanales de
El Taller, elaborados en pequeños lotes y templados a mano.
Una extensión natural del mismo oficio que dio origen al proyecto y una excusa perfecta para llevarse algo a casa o seguir compartiendo después del brunch.
Reconocido en 2018 por The Daily Meal como una de las 40 mejores heladerías del mundo,
El Taller mantiene intacta su esencia: hacer de cada visita una experiencia cercana, honesta y conectada con lo nuestro. Este verano, helado, chocolate y brunch conviven en una misma mesa, confirmando que
El Taller es más que un antojo puntual: es un panorama que se disfruta sin horarios y sin etiquetas.