Ubicado en localidad de Matanzas, Región de O’Higgins, se encuentra
“Surazo”, un hermoso hotel boutique, que no solo destaca por sus deportes acuáticos, si no también, por su
gastronomía, en donde encontramos técnicas francesas y el reconocimiento y uso de productos locales, logrando una propuesta que se adapta amigablemente a su hermoso entorno natural.
Matanzas es reconocida a nivel mundial por la práctica del Windsurf; y ha sido el punto de unión para los mejores exponentes de este deporte.
Hotel Surazo no es indiferente a esta característica ya que su socio fundador y chef ejecutivo
Andrés Tobar es campeón sudamericano de Windsurf.

La cocina de Surazo es inquieta y refleja
sabores intensos y reveladores provenientes del viejo continente. Tiene una carta acotada que no confunde y te guía para que puedas elegir tu mejor opción, disfrutando del grato ambiente que ofrece su hermoso restaurant con vista al mar.
Nicolás Araya es el chef a cargo y demuestra su espíritu y encanto en cada preparación.
En esta oportunidad algunas de las creaciones hicieron match con 2 etiquetas de Algorta Wines, un vino que los ha visitado directamente desde el Valle de Rapel. Surazo invita a una experiencia única, donde se mezcla la aventura, el sabor y el relajo con un hermoso entorno natural y con
14 cómodas habitaciones, 2 tinajas, piscina y sauna, ofreciendo todo el año una inolvidable estadía en cada visita.

Dentro de la propuesta gastronómica que ofrece Surazo, encontramos técnicas francesas y sabores inquietos, junto a un atractivo emplatado, que refleja la diversidad natural de su entorno. Tanta magia es lograda por varios factores, uno de ellos es la preferencia por el producto local y el valor que le dan a cada uno de sus proveedores.
Dentro de nuestra experiencia, destacamos: La entrada “Brusquetas de la Casa” en pan brioche casero, con mix de hojas, pastrami, encurtidos, queso azul, nueces molidas y peras al aceto. Su clásico “Tartaro Filete de Res” sobre una tortilla de maíz frito y como no mencionar su “Morcilla al Fierro”, acompañada de manzanas al vino tinto, queso azul y nueces.

En fondos nos sorprendieron con sus
“Ñoquis de Espinacas” en salsa de 3 quesos, betarragas orgánicas y toques de mermelada de frutilla con jamón serrano crispy,
“Lomo Vetado Angus” a las brasas acompañado de salteado de setas, tocino y papas con toque de mole casero y una cremosa salsa holandesa.
Cabe mencionar que en esta carta el mar es protagonista, y la
“Corvina Local” no podía faltar, pescada por
“El Talo” (oriundo de la zona) es cocinada a las brasas con salsa de bisque acompañada de vegetales glaseados. Todas estas preparaciones las acompañamos con un vino traído del valle de Rapel,
Algorta Wines y sus etiquetas
Carmenere Family Reserve y Cabernet Sauvignon Grand Reserve. Importante destacar que el restaurante trabaja con una amplia gama de vinos de la zona.
Agradecemos la experiencia a su dueño & chef ejecutivo
Andrés Tobar y a su subchef
Nicolas Araya por el recibimiento y por mostrarnos todas las bondades de este hermoso hotel de Matanzas.
Fotos:
@realvision.lab